jueves, 29 de enero de 2009

el granito de arena

Un granito de arena,
revoltoso de más,
se enreda entre su pelo
y no da a desprenderlo.

Desde arriba la ve,
correr hacia la orilla.
Sentir la húmeda arena
y una ola que se acerca.

Luchar contra la marea,
y el granito no se escapa.
Sale, vuelve a la toalla.
Y el granito aun se agarra.

De pronto fue mayor,
y el granito no marchó.
Ahora, lejos de su tierra,
no puede evitar quererla.

Aun pasea por las calles,
observando a los viandantes
pasea mientras chispea,
el asfalto le marea.

Se confunde el presente.
Sufre en cambio permanente.
Ya no sabe que prefiere.
La añoranza se mantiene.

Aún suenan los petardos,
en la noche del veinticuatro.
Aún le grita a las hogeras,
y le corea a la gran fiesta.

Hasta que amanezca algún día
en que alguien se fije en la niña,
quite la arena de su pelo,
y ya no le duela el recuerdo.

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