Necesito el tacto de tu piel,
se que no sabré vivir sin él.
Que te echaré de menos, dulce miel,
que sin tus besos me sabe a hiel.
Ningún trago puede hacer olvidar,
cruel borrachera la de soledad.
Ebria de llanto, me duele al pensar
que un día me quisiste de verdad.
¿Eran tus besos prefabricados?
Muero sólamente con pensarlo...
Todas aquellas noches, abrazados,
me pregunto si podré olvidarlo.
Espero que no llege ese día,
sabiendo que a veces se termina,
confío en que se pase mi vida,
sin llorar ante esta poesía.
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