Esperando en medio de la calle,
me embobo con las farolas.
Te muestran otro mundo diferente.
Han visto tanto sus lucecillas...
Ha llovido. Algo gotea todabía.
El asfalto brilla. Huele a ciudad.
En frente, en el bar, dos borrachos.
Tal vez traten algo transcendental.
Un piso se vende. Sonrío.
Me recuerda al pasado.
¿quién habrá vivido allí?
¿cómo será el proximo?
Viendo el balcón, recuerdo
la barandilla naranja, gastada,
enredadas, con flor de un día
y el suelo pintado de tiza.
Cambio de posición, me giro.
Un gato cruza la calle. Lo llamo.
Pero como de costumbre, pasa.
Me pregunto cómo se siente,
vagando sólo por las calles
y refugiandose bajo camiones.
Me entretengo con el móbil
¡Llevo ahí sentada media hora!
Y cuando ya estoy entretenida
llega el coche, da la vuelta,
y ni me entero... Menos mal,
me viste... corro... por fin... un beso.
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