Es tan fácil hacerte dudar.
Es tan fácil romper un cristal.
Como un soplido en la tormenta
cambia el rumbo del temporal.
Una hoja cae del árbol
y lo puede desequilibrar,
tiemblan sus raíces
pero puedo hacerlo aguantar.
O al menos eso creo.
A eso me agarro al despertar
lejos de aquella caricia
que ya me cuesta recordar.
Por el calor de tus manos
vale la pena luchar.
Por perderme en tus ojos
durante toda la eternidad.
Por no sufrir las noches
para dejar de llorar
no besar más tu foto
arrugada una vez más.
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